Profecías globales

Las profecías indican profundos cambios en el siglo XXI

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En todos los rincones del mundo encontramos tradiciones y relatos proféticos, todos ellos con gran parecido y que hacen referencia a los tiempos finales. La gran mayoría de esos vaticinios nos alertan de grandes catástrofes en la Tierra, tales como un inminente cambio en el eje de nuestro planeta, el consiguiente deshielo de los polos y la desaparición de grandes zonas de tierra firme debido a fuertes terremotos y tsunamis.

A lo largo de la historia, numerosos sabios, profetas y maestros espirituales han ido señalando cómo será el fin de nuestra civilización. Una de las más antiguas profecías conocidas se halla en la Gran Pirámide de Egipto. En ella están escritos muchos acontecimientos estelares que se han venido cumpliendo desde su construcción.

Mucho se ha dicho de las profecías mayas del fin del mundo, que señalan el final de nuestra civilización para estos tiempos. De acuerdo al calendario y a las profecías mayas, las peores catástrofes sucederán a partir de 2012. El calendario maya terminó en la fecha equivalente al 21 de diciembre de 2012 de nuestro calendario actual.

La Biblia cristiana tiene en su último libro una gran obra profética, el Apocalipsis de San Juan. En él se describe el final de los tiempos, el Armagedón, de forma directa y terrible. Según este libro, los tiempos del fin verán la llegada del Anticristo, quien representa el materialismo, el intelectualismo desprovisto de espiritualidad, y como consecuencia la maldad y la degeneración extrema. Muchos interpretan que estos tiempos ya han llegado.

De la misma forma, el Corán, el gran libro del Islam, advierte de la venida del falso mesías Al-Dajjah en el fin de los tiempos. Esta época vendrá señalada por un alto materialismo y por una completa falta de espiritualidad.

En la Edad Media, el gran vidente y astrólogo Nostradamus alertó en sus centurias del gran Rey del terror que viene del cielo. Muchos de sus estudiosos interpretan que se refiere a un gran cuerpo celeste que alterará de forma dramática a nuestro planeta Tierra.

Durante los siglos XX y XXI, personas de conciencia despierta o con capacidades intuitivas, han ido alertando sobre el advenimiento de catástrofes planetarias y del fin de nuestra civilización.

Podemos recordar a Carlos Muñoz Ferrada, quien además de predecir con exactitud diferentes terremotos en América del Sur, avisó en 1999 acerca de la futura llegada del gran “Planeta-Cometa”.

Benjamín Solari Parravicini, el gran profeta argentino al que se le ha apodado como “el Nostradamus de Sudamérica”, escribió hace unas décadas: “Llegará la hora de las horas, y en su oscuridad recibirá el choque del gran planeta. Trastocará así la Tierra. Todo caerá”.

Alois Irlmaier, el visionario alemán de la primera mitad del siglo XX advirtió sobre una gran guerra que acabará con gran parte de la humanidad, después de la cual habrá una época de bendición y bienaventuranza.

Edgar Cayce, uno de los psíquicos más célebres de los Estados Unidos, advirtió sobre cambios en el eje terrestre, hundimiento de países, deshielo de los polos, desaparición de grandes ciudades por fuertes terremotos, todo ello para dar lugar a una nueva era de paz. Cayce situó estos acontecimientos para después del año 2000.

Mención muy especial merece Samael Aun Weor, el gran maestro gnóstico, quien impartiera numerosas conferencias en México en la década de los años 70. Él habló de Hercólubus y explicó que en los tiempos del fin, este planeta se acercaría al nuestro ejerciendo una gran fuerza electromagnética que desestabilizaría la corteza terrestre, dando lugar a grandes terremotos, maremotos, erupciones volcánicas y desastres naturales.